Le veo como un hincha, bueno hoy le llamamos así… que si pierde un penal hoy “Fito” le da diarrea, y si se saca hasta el portero el lunes es un día para comprar El Grafico esperando una foto de Alianza en la tapa del periódico.
Pensando en las glorias y campeonatos contrasto mucho y me acuerdo del 0-4 que FAS vino a meternos en la final, se me ocurrió preguntarle al respecto, “Ese es un tema que no prefiero hablarlo, la lluvia helada de ese día daba mas calor que el sol que pegaba a las 11.00 AM que yo entre al estadio. Obviemos el tema”
- Cuando vi a Curbelo querer tirar el penal, era el último. Yo estaba detrás de la meta, ósea que tenia lejísimos ver el tiro. Mi hijo Juan fue conmigo y yo me acuerdo que le dije: “ganamos papito, ganamos” y fue cuando el chele ese lo metió de esa forma tan loca. Pero solo el lo puede hacer así, imagínate, estar ahí, ganarle el torneo a FAS que venia encendido. Era una razón de vivir porque el día siguiente me operaban del riñón.
Recuerdo muy bien yo esa final, no pude ir por mi problemas de salud y me sentía muy bien ya pero eran las 4 de la tarde, me fui a Misa a las 6, no vi los penales, fui a pedir por que Alianza hiciera una justa venganza y así fue…
Creo firmemente que Edmundo a dejado pedazos de su vida en la casa de Alianza, que por momentos la adopto como tal, la hizo suya y se sentía seguro dentro de su territorio. Nadie lo sacaba aun y si tenia que oler gas pimiento de parte de la policía.
Sus años ya le pesan, y ya camina lento y quizás salga dos horas antes de su casa para llegar a la cancha. O a lo mejor un partido no comenzaría sin que el llegue.
Aquí no hay monumentos a jugadores emblemáticos, pero de seguro el tendría que tener uno, no fue jugador, pero dio mas el corazón y plata para que este equipo saliera de cualquier crisis.
“la camisa del Albo de oro, las sombreriadas en el estadio, Yo mismo le di para el pasaje a un jugador cuando lo vi en la parada después de un partido que le ganamos a Dragón y no les pagaban” me menciono como que si me hubiera escuchado.
Este Alianza se jodio tanto hasta iba a tocar descenso, esas cosas no le tienen que pasar al equipo. ¿Pero sabes algo? Ahí es cuando digo que es lo que yo hiciera como presidente del Alianza, lastima que no tengo el pisto. Me menciono.
En un momento determinado en crisis así, uno siempre piensa en ser el presidente de tu club. Pero la palabra es sabia, NO TENGO PISTO. Es muy cierto, yo mismo e fantaseado en traer a Palermo o Abreu a nuestro Alianza
A todo esto la torta se nos paso, las dos gaseosas de cada uno se acabaron y solo nos quedamos viendo el reloj y con la mirada no dijimos que era tarde. Pero me quedaba algo pendiente, que por la previa de la derrota contra FAS pensé mucho en hacerla. ¿Qué pensó cuando fallo el penal Zelaya?
- No lo vi te soy sincero - me respondió. Es que mira de tanto que andas en esto te das cuenta cuando alguien lo falla y cuando No, yo le dije a Juancito, vámonos a la mierda, este bicho no lo hace…
Creo que esa era las ultimas palabras que cruzaríamos, o a lo mejor Don Mundo me lo encontraba en el estadio y compartía de un juego con el. No sabia ni donde iba, ni con quien andaba porque sus años no son para andar solo en estos rumbos.
- ¿Dónde va don Mundo?
- Para el MQ …
- Yo: ¿Algún familiar enfermo?
- Edmundo: Si, Yo. Hoy me operan, es algo del corazón.
- Yo: ¿lo acompaño?
- Edmundo: No, ahorita viene mi hijo y me lleva
Justo y llego el hijo, me presento con el. Es el mismo Juan que llevaba al estadio, su rostro parecía que era verdaderamente su hijo, pómulos resaltados y nariz respingada hacían ver que su futuro era verse en la cara de su padre.
Obviamente al hijo le pedí el número de teléfono, quería saber si Edmundo iba a volver a la cancha o definitivamente iba ser el retiro de las mismas, como le paso a Carlitos Reyes que hoy lo mira en el palco más alto de todos.
Al verlo irse después que el semáforo se pusiera en verde para su paso, me preguntaba si ¿le daría luz verde Dios para que pasara a ver los partidos desde arriba? O lo dejaría alentar a Alianza de más cerca.
Justo y cuando desaparecen de mi vista pensé en mi futuro y como me vería ya viejo, que si en mi corazón tendría que tener otro motor que no fuera el “pum, Pum” de los bombos de la Ultra.
Pero la plática con Don Mundo me enseño que aunque tengas todos los años encima hay que ser Aliancista. Aquel que duerme, come, vive, desvive y sueña con la camiseta blanca de la “A” en el pecho. A lo mejor en esta vez, su sueño como el de la vida de Alianza… Sea eterno

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